martes, 30 de julio de 2013

De Danny para Christian


Carta al Chucho

En el transcurso de las últimas horas hemos podido escuchar, ver y leer muchas sentidas manifestaciones de homenaje al Chucho Benítez. Una más emotiva que otra. Una más literaria que otra.

Al igual que muchos de ustedes, he permanecido en un extraño letargo desde el momento en que se conoció esta infausta noticia, tratando de convencerme a mí mismo que es mentira mientras seguía leyendo la realidad.

Dentro de todo lo que pude leer, lo que más me impactó fue un escrito encontrado en un post de Facebook. Lo escribe un estudiante de Comunicación en Quito que ya hace sus primeras aventuras periodísticas en la Nueva Emisora Central de la capital ecuatoriana.

El autor se llama Danny Rodríguez, y nos muestra en su “Carta al Chucho”, la maravillosa mezcla que al inicio de nuestra actividad todos tenemos y que en el camino vamos dejando de lado: La etapa de transición entre el aficionado y el comunicador.

Con pureza y nobleza, Danny escribió su carta…

Carta al Chucho

¿Por qué sufro tu partida? Simplemente porque fui uno de los miles de detractores en tu carrera futbolística. Porque al verte en la cancha, entre sudor y tensión, no se pasaba otra cosa por mi cabeza que ¿Cuántos goles fallarás? o ¿Por qué te siguen dando la confianza? Ahora no sé si llorar o escribir, lo único que quiero es plasmar en letras lo que la mayoría siente pero pocos lo pueden expresar. Muchos te insultamos pero hoy algunos esconden la piedra arrojada muchas veces hacia ti.

Por la mente se me pasan tus goles que no eran suficientes para los "entendidos del deporte rey". ¿Por qué? Porque al festejar un tanto con tu habitual carrera a una esquina, donde se sumaba al “bailecito” tan peculiar y la sacada de camiseta, provocabas la "indignación" a los pechos fríos del fútbol, haciendo que en lugar de reconocer tu talento, se te juzgue por una "inmadurez deportiva".

Ahora entiendo que ese “orgasmo” como define Galeano al gol, no puede festejárselo de otra manera que con la expresión máxima, en tu caso, el sacarte la gloriosa amarilla que soñaste vestirla en Brasil.

Las redes sociales hoy se inundan con fotos de tu niñez, de tu carrera como futbolista y de tus logros individuales. Pero, ¿cómo entendemos los ecuatorianos que te fuiste?... ¿Cómo podemos rendirte el homenaje que en vida mereciste si hace unos meses nos cogíamos la cabeza y lamentábamos la segunda amarrilla que te impedía jugar frente a Argentina?.

Ahora no solo los gauchos se librarán de tu agilidad sino que las defensas enemigas sentirán un doloroso alivio al saber de tu tempranera partida.

Llevo un año en el periodismo deportivo y se me quedan muchas cosas pendientes. Los colegas destacan el don de gente que poseíste, que los micrófonos para ti no eran los enemigos que para otros lo son. Te vi pasar muchas veces a mi lado y siempre busqué una excusa vaga y tonta para justificar el no haberte preguntado algo. Ahora me quedan muchas interrogantes, muchas inquietudes que solo el Chucho las podía responder. Inquietudes que solo el tercer goleador histórico de la selección podía decirlas.

Ahora queda en el limbo llorar la muerte del futbolista o la del ser humano.

Muchos te recordarán por las anotaciones, otros por la buena persona, unos cuantos por el excelente hijo, padre o esposo, pero sin lugar a dudas, todos derramarán lágrimas cada vez de que en el América, el Santos, El Nacional o en la Selección Ecuatoriana, alguien vista la número 11.
Al parecer, como dice Ernesto Sábato, "La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse".

Y tan difícil se nos hizo rendirnos ante tu talento y llenar las redes y medios de comunicación con mensajes de agradecimiento por las tantas veces que nuestras gargantas quedaron resecas al gritar un tanto del Chucho, de la Panterita.

¿La cancha principal de la Casa de la Selección se llamará Cristian Benítez? Ya nada importa. Todo homenaje que recibas servirá de muy poco. Saldrá alguien pidiendo que se quite el número que lucías dentro de la selección.

Me imaginó que donde quiera que tú estés, querrás que un niño que ahora llora tu partida, en unos años con tu misma emoción pueda vestir con orgullo ese 11 que será recordado en tu memoria.
Se nos fue el “youtubero”… Aquel que mostraba la alegría de los seleccionados ecuatorianos. El que con su mirada daba seguridad a todo un equipo. El que con su sonrisa calmaba los nervios antes de un compromiso. El que con sus goles hizo delirar a millones de personas en el mundo.

Chucho… Si ahora me arrepiento por no haberte preguntado algo en esta vida terrenal, seguramente cuando mi existencia termine, llegaré a donde te encuentras para preguntarte lo que no quise hacer en su momento y elogiar tu talento.

Allá nos encontraremos querido futbolista, padre, hermano, amigo. Allá donde está el gran Oti, y por supuesto mi ñañita Ligia. Allá donde solo los grandes merecen estar.

Hasta pronto Cristian… Hasta pronto goleador… ¡Hasta pronto Chucho!
 
Danny Rodríguez
@rodriguezdany14